Compresión de vídeo
Un minuto de vídeo 4K puede comerse tranquilamente varios cientos de MB. Cuando el almacenamiento del móvil anda justo, los vídeos suelen ser los grandes devoradores. El compresor tiene un único objetivo: hacer el vídeo más pequeño sin que se pierdan detalles visibles a la primera.
Tres niveles
Hay tres ajustes: bajo, medio, alto.
- Bajo — tamaño mínimo, perfecto para adjuntar a un correo o enviar por chat. La pérdida de calidad se nota, válido para material al que no se le da importancia.
- Medio — el equilibrio por defecto. Tamaño en torno a un tercio o la mitad del original, casi imperceptible al compartir de forma habitual.
- Alto — calidad primero. Reducción comedida, ideal para conservar planos importantes, archivar o dejar prevista una edición posterior.
La diferencia entre los tres niveles no es una regla simple «mejor calidad = archivo más grande», sino una ponderación de qué importa más en cada caso.
Tasa de bits personalizada
Cuando los ajustes no llegan, puedes deslizar el regulador manual. La tasa de bits decide cuántos datos circulan por segundo: alta = buena imagen pero archivo pesado, baja = archivo ligero pero puede emborronarse. Busca un número con el que el resultado te convenza y lanza.
Procesado por lotes
Varios vídeos en una pasada, uno tras otro. Cada clip se comprime por separado, primero uno y después el siguiente. El tiempo depende de la duración y la tasa objetivo — un minuto en bajo son unos segundos.
Diferencia con la conversión
La compresión cambia la tasa de bits, la calidad se mueve. La conversión solo cambia el contenedor, la calidad queda intacta. Si vas a compartir y necesitas adelgazar, compresión. Si necesitas un formato que lea otro reproductor, conversión.