Compresión de imágenes
Hay fotos que quieres conservar, pero no a su tamaño original. Un panorama de 6 MB de la caminata del verano pasado, un escaneo en alta resolución de un documento antiguo, un retrato que te gusta pero que rara vez vuelves a abrir. La compresión de imágenes reduce esos archivos para que ocupen una fracción del espacio y sigan siendo visualmente idénticos.
Elige el tamaño, ve el ahorro
Abre una imagen, elige un objetivo (archivo más pequeño, equilibrado o calidad casi original) y la pantalla de compresión muestra el tamaño actual y el tamaño proyectado uno al lado del otro. Ves el compromiso antes de comprometerte, y la decisión es tuya.
Redimensiona y recomprime en una sola pasada
La pantalla te permite limitar el lado más largo a una resolución elegida. Las fotos que ya están en esa resolución o por debajo solo se recomprimen; las que están por encima se redimensionan y luego se recomprimen. En cualquier caso, terminas con una sola versión nueva que es drásticamente más ligera.
Guarda donde quieras
Las imágenes comprimidas pueden guardarse en el mismo álbum o en uno nuevo, según quieras reemplazar el original o conservar ambos. El original solo se reemplaza después de que confirmes.
Todo ocurre en tu dispositivo
La compresión se ejecuta localmente con procesamiento de imagen en el propio dispositivo. La foto nunca se sube para comprimirse, y la nueva versión se escribe directamente en tu biblioteca. Sin cuenta, sin ida y vuelta al servidor, sin pérdida de calidad por recodificar a través de la red.